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La tecnología está presente en bastantes más aspectos de nuestras vidas de los que somos conscientes. Está fuertemente integrada en actividades como la comunicación, la productividad, el ocio o la educación. Y también estamos asistiendo a su rápida adopción en áreas como la del hogar conectado.

Ahora bien, la forma en la que la tecnología cala en las personas depende de aspectos diversos, tales como el tipo de trabajo que se desempeña o la demografía. Sí, la generación a la que pertenecemos nos define también como usuarios de dispositivos o aplicaciones tecnológicas.

Las diferentes generaciones: ya se nos ha acabado el abecedario… o no

Aunque alguna fecha puede bailar según  la fuente, tenemos a los baby boomers, nacidos entre 1948 y 1968 (73 y 53 años); la generación X, que corresponde a los nacidos entre 1969 y 1980 (52 y 42 años); la generación Y, cuyos miembros millennials nacieron entre 1981 y 1993 (41 y 28 años); y la generación Z, que vio la luz entre 1994 y 2010 (27 y 11 años).

Y cuando parecía que ya se nos habían acabado las letras del abecedario, se empieza a hablar de la generación alfa (a partir de 2010), que es la que de verdad va a relacionarse con la tecnología digital y conectada como algo intrínseco a su vida. Sus integrantes son demasiado jóvenes para recoger sus declaraciones en este artículo, por lo que hemos hablado con personas de edades comprendidas entre los 15 y los 44 años para comprobar cómo conecta cada generación con la tecnología y qué usa en su día a día.

Así, hemos recogido perfiles de milénicos, posmilénicos y algo de premilénicos. Concretamente hemos hablado con Jenn (31 años), Claudia (15), Fernando (22), Rita (34), Mon (15), Ruth (19), Pablo (30), Ainoa (42) e Itzi (44).

¿Estudias o trabajas? La tecnología se usa de forma diferente

En general, esta es la norma: la tecnología se usa de forma diferente dependiendo de la actividad que se realice. Las estudiantes Claudia y Mon, al no tener ingresos propios, hacen un uso de la tecnología más “de supervivencia”. Claudia, por ejemplo, ha pasado de heredar su primer móvil a tener uno comprado de segunda mano. Mon, en su caso, usa su teléfono para tareas relacionadas con los estudios y para estar en contacto con sus amigos.

Este tipo de perfiles se asocian con terminales comprometidos con la relación calidad/prestaciones/precio, como puedan ser los realme de la Serie 6 con el realme 6 como símbolo de superventas.

Por su parte, Teams de Microsoft parece ser el rey de las aplicaciones para seguir las clases, según nos cuentan Claudia y Mon. Aunque también está presente en el trabajo, como afirma Jenn, que usa esta app (entre otras) para sus clases de inglés y, en el ámbito personal, para comunicarse con la familia (Jenn es de Dallas, Texas). La formación empresarial también se apoya en esta herramienta. Sin ir más lejos, Pablo pudo completar un curso a través de Teams.

Hangouts, Zoom o Skype son igualmente habituales en los móviles de los entrevistados, aunque sobre todo en las franjas de edad más altas. En este sentido, Rita las usa indistintamente para relacionarse con los alumnos de la academia de idiomas Bunkyo en la que trabaja, mientras que Fernando lanza Skype para asistir a las clases de la universidad offline.

Estas apps se ejecutan tanto en el ordenador como en el smartphone. Cuando se tiene acceso al ordenador, se le da prioridad; pero el smartphone les resulta más seductor al disponer de conexión de datos y poder llevarlo siempre encima. La conectividad WiFi es la preferida en general, pues no todo el mundo tiene datos ilimitados. Por eso, un terminal como el realme GT 5G, con conectividad WiFi 6, es una propuesta interesante para estos escenarios donde estar conectado es fundamental y, llegado el caso, también contempla la posibilidad de usar las redes 5G.

De cualquier manera, Ainoa es la única que necesita obligatoriamente el smartphone para su trabajo: la autenticación para abrir sesión en el ordenador de sobremesa se lleva a cabo a través del móvil, además de integrar la app de fichar.

Instagram: la red de redes

Aunque todos los entrevistados han admitido el uso de las redes sociales, Facebook no es precisamente la más popular. Todo lo contrario: Fernando, el más “friki”, no la usa; Mon la usa “poco” y Ruth, Claudia e Itzi ni la mencionan. Rita tampoco le da excesiva importancia en la parte personal, aunque la academia sí que tiene página de Facebook.

Pablo se centra más en la parte del chat. Jenn parece más convencida con la red de Zuckerberg y la aproximación de Ainoa a las redes sociales es agnóstica y se basa más en la comodidad que en otras disquisiciones.

En cambio, Instagram sí que cuenta con la aceptación de todos en mayor o menor grado. Itzi, con su cuenta @miotraella, es la más activa en esta red. “Doy mucha importancia a que las fotos sean hechas con móvil, no con otros dispositivos; y a los textos. Por tanto, elijo móviles con buena cámara y fácil usabilidad” comenta. Los smartphones siguen siendo el centro de la identidad digital y, si cuentan con buena cámara, como los realme de la Serie X, mucho mejor de cara a que la calidad de las fotos sea óptima. Incluso es algo más fácil de alcanzar con el realme 8 Pro, que luce un sensor principal de 108 Mpx.

Las cámaras son importantes, aunque los jóvenes entrevistados, en general, no buscan una identidad fotográfica muy marcada, decantándose por terminales equilibrados en todos los aspectos de funcionamiento y precio.

Si para ellos Facebook no tiene demasiado interés, Instagram es todo lo contrario. Se usa tanto para compartir contenidos como para consumirlos. Claudia, por ejemplo, confiesa que en Instagram ve vídeos de equitación (colabora en el entrenamiento de caballos en la Hípica Sibaris de Madrid) y también de gente comiendo, que son los que más le salen en las recomendaciones. Rita encuentra en Instagram inspiración para su pasión: el ganchillo.

Pablo, sin embargo, halla en YouTube la fuente de conocimiento para aficiones como la mecánica. Y Fernando, como buen friki, ve reviews de productos y tecnologías que le llaman la atención.

El deporte: los smartwatches ganan terreno

Si hablamos de deporte, entre los chicos y chicas que han hablado con nosotros hay un poco de todo. Eso sí, Fernando lo tiene claro: no hace deporte. No pasa lo mismo con Jenn, que además de correr, practica natación habitualmente. Itzi es entrenadora personal, por lo que sus exigencias son especialmente importantes.

A Claudia le gustaría tener un dispositivo que llevara la cuenta de las rutinas de doma en equitación, aunque de momento se conforma con alguna app en el móvil que puede identificar trotes, transiciones y otras acciones. Ainoa reconoce que le molesta el reloj, por lo que recurre al móvil para el registro de actividad. Pablo tiene en su lista de deseos un smartwatch para controlar su actividad y ejercicio, así como recibir notificaciones. Un reloj como el realme Watch S Pro sería una buena propuesta para este apartado.

Además, un producto como este responde a otra de las tendencias que se han detectado en estas entrevistas: el cuidado que se tiene hacia la economía y la búsqueda de compras inteligentes. Jenn lo tiene muy claro y opina que no necesariamente lo más caro es lo mejor. Entre los jóvenes, “darse algún capricho” está bien visto en ocasiones, pero la norma general es la de mirar por la economía.

La ‘killer app’: la banca online

Si hay una app que todos los entrevistados (salvo las quinceañeras Mon y Claudia) tienen instalada en sus móviles es la de gestión de las cuentas bancarias. Todos coinciden en que es la forma más fácil y cómoda de llevar las finanzas y usan las apps de sus bancos de forma habitual. No sucede igual con el pago con el móvil, que se usa solo en contadas ocasiones. Fernando es el que afirma con más contundencia que opta por esta forma de pago, aunque desde hace poco.

Si la banca online es una killer app, Bizum es la segunda. Al hilo de ello, Rita nos habla de las apps para compartir gastos. No tanto para pagar, que se haría por Bizum, como para anotar los gastos de un modo riguroso. La verdad es que, en estas generaciones, “el euro es el euro”. Son generaciones alineadas con el ahorro y el comedimiento en los gastos.

La segunda ‘killer app’: la música

Todos los entrevistados escuchan música en el móvil. Lo que cambia es cómo. En el caso de los más jóvenes, YouTube es su fuente musical. Es normal, ya que es un servicio gratuito. A medida que sube la edad (y los ingresos), Spotify pasa a ser la preferida para más personas, como Rita, que se declara asidua a la música de esta plataforma de streaming. Ruth, por su lado, está a medio camino entre ambas. Tiene Spotify, pero usa YouTube. Ainoa, como buena aficionada a la música electrónica, añade a esa lista SoundCloud.

La preferencia mayoritaria es la de los auriculares inalámbricos. O empieza a serlo, pese a que hay cierto temor a perderlos. No obstante, todavía en algún caso, como el Ruth, que no consigue ajustárselos bien al oído, se apuesta por los de cable. Con todo, un modelo como los realme Buds Air 2 son una propuesta equilibrada gracias a su sistema in-ear de fijación al oído.

La tercera killer app es el vídeo: todos también han hablado de su afición hacia las series o hacia el visionado de contenidos en plataformas como TikTok. Curiosamente, TikTok no es tan popular como podría parecer. De hecho, no tener TikTok parece ser el símbolo de que se “es mayor”, como se desprende de los comentarios de Jenn. Mon sí que usa TikTok, así como Fernando, aunque no como creador.

Netflix y las series son, como cabría esperar, la plataforma preferida para ver contenidos en streaming. En esta actividad, lo ideal es contar con un dispositivo que tenga buena pantalla y no siempre es posible recurrir solo a un televisor, como hace Pablo de forma preferente. Rita usa el móvil para lanzar las apps, pero las manda por Chromecast al televisor. En otros casos, como el de Itzi, la tele es un electrodoméstico obsoleto, hasta el punto de estar tentada a regalarlo. Sea como fuere, las pantallas de los móviles se llevan el protagonismo de forma generalizada. Un terminal con un buena pantalla y tasa de refresco de 120 Hz, como puede ser el realme 7 5G, es ideal para el consumo de contenidos en pantalla. El realme GT 5G, por otro lado, suma compatibilidad con el 100 % del espacio de color P3, otra característica muy conveniente para este propósito.

Mensajería: WhatsApp, Instagram o Discord. Todo vale si es para comunicarse

En mensajería, WhatsApp es la reina de las apps, aunque cualquiera otra que esté disponible resulta igualmente válida. Como dice Ainoa, «la tecnología nos hace un poco vagos y nos lo pone todo fácil». En consecuencia, si una aplicación tiene mensajería integrada y surge la necesidad de comunicarse, se recurre a ella, ya sea Instagram, la mensajería de Facebook o de Telegram, otra app que es familiar a todos los entrevistados. Fernando, como no podía ser de otra manera, apunta también a Discord, muy popular en contextos gaming.

Otra tendencia clara es la de dejar de lado las llamadas de voz a través de las operadoras, que serían más propias de “personas mayores”, en favor de las llamadas de WhatsApp o las videollamadas.

Los robots aspiradores: un objeto de deseo

Una de las sorpresas de estas entrevistas ha sido la aceptación generalizada de los robots aspiradores, salvo un par de excepciones. Fernando se sintió atraído por estos dispositivos, pero probó uno y su perro lo atacaba, por lo que tuvo que rechazarlo. Itzi comenta que su mala experiencia fue con un modelo en 2011, por lo que es probable que fuera víctima de una tecnología poco madura.

Jenn, en cambio, está deseando tener uno para limpiar el pelo de su gata. Lo mismo sucede con Rita, aunque ella tiene un perro. Mientras, Ainoa y Ruth ya disfrutan de un robot aspirador.

realme ha sabido captar este interés y desarrollar un producto como el realme TechLife Robot Vacuum que se adapta a las demandas de estas generaciones, maximizando la relación calidad/precio.

La tecnología forma parte de la vida

Las compras online es otra práctica común entre los jóvenes. Amazon, AliExpress, Zara y otras muchas plataformas de e-commerce para ropa, accesorios o tecnología se visitan habitualmente en estos grupos. Es cierto que, en algunas ocasiones, se va a la tienda a probar y después se compra online en rebajas, como hace Fernando. Y también prolifera la interacción con tiendas de compraventa como Vinted o Wallapop.

Lo que parece indiscutible es que todo se hace a través del smartphone de modo prioritario. Como comenta Ainoa, el móvil rara vez se deja en casa. Aspectos como la autonomía o la carga rápida adquieren en este colectivo especial relevancia. Un terminal como el realme 8 5G, con batería de 5.000 mAh y carga de 18 W es u; o. O el realme 8 Pro, con carga rápida de 50 W.

Con el teléfono inteligente como centro neurálgico de su estilo de vida, los chicos y chicas que han compartido con nosotros sus hábitos y tendencias de consumo tecnológico han dejado patente que la tecnología está totalmente integrada en las vidas.

Cuanta más edad, más perspectiva se tiene de los tiempos en los que la tecnología no era prevalente, y se adopta por conveniencia y por la comodidad que supone. Los más jóvenes, no obstante, la usan de un modo natural y sin apreciar realmente lo que aporta. Se usa y punto. Eso sí, son más conscientes de la relación calidad/precio que de las marcas propiamente dichas o incluso que del sistema operativo.

En líneas generales, buscan la satisfacción de un deseo o una necesidad a través de una compra inteligente donde prime la mejor relación calidad/precio más allá de marcas u otras ataduras. Apuestan por el ahorro tanto como por la seguridad y van adoptando sin prejuicios aquellos dispositivos que mejoran su calidad de vida en cualquier aspecto. Se han liberado de modas y quieren ser el centro del desarrollo tecnológico poniendo la tecnología a su servicio.

Imágenes | realme, Pxhere